La Protesta Social en el Ecuador en el Relato de los Medios de Comunicación

Autor: Lenin Miranda Maldonado

Artículo de Investigación

DOI: https://doi.org/10.18848/2770-5188/CGP/v02i02/35-51

Año: 2023

Resumen: En 2019 el Ecuador presenciaba uno de los eventos políticos más significativos desde el retorno a la democracia en 1979 en las llamadas “Protestas de Octubre”. Tres años más tarde, el país atravesaba otra movilización nacional de similares características liderada por el movimiento indígena. Estos acontecimientos comparten, al menos, tres elementos en común: las protestas buscaban una reivindicación de derechos sociales fundamentales, se produjeron inusitados niveles de represión de las fuerzas del Estado y se pudo evidenciar la complicidad de los medios de comunicación tradicionales identificados con el relato del gobierno. En este escenario, el presente trabajo busca identificar cómo los medios de comunicación aliados con el gobierno, al menos en términos discursivos, reproducen lo que Chan, J., y Lee, C., (1984) denominan como el “paradigma de la protesta social” en estos dos eventos históricos específicos. Según este esquema, los medios se caracterizan por enfatizar los siguientes elementos en sus coberturas periodísticas: a) el suceso más que las causas y antecedentes de la protesta; b) la confrontación; c) las acciones y aspectos negativos; d) la mitigación de las acciones y aspectos negativos de las autoridades y e) las voces oficiales más que las de los manifestantes. El corpus de análisis consiste en analizar titulares de las portadas de los diarios de dos de los medios más tradicionales de comunicación escrita de circulación nacional en el Ecuador. Se puede evidenciar una clara reproducción del paradigma antes señalado. Además de un intento por posicionar a la protesta social en el marco del vandalismo.

Las operaciones de estabilización autoritaria en América Andina

¿Por qué el gobierno de los Estados Unidos desplaza tropas militares a Perú y Ecuador?

Luis Córdova Alarcón

Estados Unidos en la mira No 1 | 4 octubre 2023.

Resumen: El pasado 29 de septiembre Washington Examiner informó que el presidente Guillermo Lasso habría suscrito dos acuerdos con el Departamento de Defensa de los Estados Unidos para que tropas del Comando Sur se desplacen a territorio ecuatoriano y patrullen su espacio marítimo. Todo esto con el pretexto de combatir el narcotráfico y demás redes del crimen organizado. El 3 de octubre, el canciller ecuatoriano confirmó la noticia, en una rueda prensa, en Quito. El 19 mayo, el Congreso del Perú autorizó el ingreso de tropas militares de los Estados Unidos durante el segundo semestre del 2023. ¿Por qué el gobierno de los Estados Unidos desplaza tropas militares a Perú y Ecuador? Aquí se argumenta que la presencia de tropas militares de Estados Unidos en América Andina no es coyuntural, sino que responde a un planteamiento político-estratégico de gran calado, bajo el formato de «operaciones de estabilización».

¿Cómo se mimetizó el narcotráfico en la exportación de banano ecuatoriano?

Luis Córdova-Alarcón

Comentario. Semáforo en Rojo No. 36. Agosto 30, 2023.

En Ecuador, la extorsión se ha incrementado en un 300% y las autoridades no atina qué hacer. De las 13.130 denuncias presentadas en 2022, solo 66 fueron juzgadas https://rb.gy/3vkxu. ¿Qué se puede hacer para contrarrestar la extorsión?

A continuación, expongo algunas ideas con base en un informe publicado hace poco por «México Evalúa», un centro de análisis de políticas públicas que ha investigado la dinámica de la extorsión en Tijuana (México) https://rb.gy/ywqrl.

La extorsión, como fenómeno criminal, tiene tres rasgos característicos: instrumentaliza la violencia para extraer rentas de actividades económicas lícitas o ilícitas; se incrusta territorialmente donde hay condiciones favorables para hacerlo; y depende de un ambiente vilento en el que la protección ciudadana está en disputa.

El factor de victimización crucial para que la extorsión se multiplique es la forma en que reacciona el Estado. En otras palabras, para que la extorsión sea posible es necesario que no exista protección estatal hacia los negocios privados que son victimizados o que la protección sea selectiva.

Esto ocurre por varias razones. Una, porque la violencia criminal es tan frecuente que excede las capacidades policiales del Estado. Dos, porque existe connivencia de policías y autoridades con los extorsionadores: les toleran o ayudan a cambio de “una tajada”. Tres, porque el Estado brinda protección de forma selectiva a quien tiene más capital social, cultural y económico.

En Quito o Guayaquil es común observar que ciertos barrios son mejor atendidos que otros, según quién viva en ellos. O que el robo a una concesionaria de vehículos reciba más atención estatal que el asalto a una tienda de abarrotes. Estas asimetrías son aprovechadas por los grupos criminales para desplegar su trabajo extorsivo.

Las «narconarrativas» no ayudan a comprender la dinámica de la extorsión, ni a identificar a sus protagonistas. Y los medios de información que reproducen el relato oficial de policías y ministros, sin contexto ni reportería, le hacen un flaco favor a la ciudadanía.  

Del estudio realizado en Tijuana, por ejemplo, se evidencia que los extorsionadores no están vinculados a los carteles del narcotráfico. Son una suerte de «patrón» de barrio (generalmente policías en servicio pasivo, militares retirados o autoridades locales) que asumen ese rol dada su capacidad de dominio y provisión de “favores” en la localidad. También hay actores «sueltos» que se hacen pasar por miembros de organizaciones criminales más conocidas. Sin embargo, su incidencia criminal es esporádica y oportunista. En Tijuana, incluso algunos líderes gremiales se han convertido en extorsionadores al exigir impuestos informales a cambio de protección; el control del espacio para el comercio informal es su apalancamiento.

Quien decide pagar protección criminal lo hace por miedo y por la desconfianza que inspiran las autoridades. ¿Qué hacer?

Desde el Estado la respuesta debe ir en dos sentidos. Primero, con una firme política de depuración del aparato policial y judicial. Sin confianza ciudadana no es posible una tutela judicial efectiva. Segundo, con una estrategia de prevención integral del delito. La extorsión catapulta una variedad de delitos conexos que rápidamente configuran gobernanza criminal y ecosistemas homicidas.

Es vital la cooperacion del Estado con el empresariado y los comerciantes para generar medidas de atención a los problemas de seguridad pública. Sin embargo, hay que cuidar que la cooperación no se convierta en delegación de funciones que son responsabilidad estatal. Por tanto, el sector privado debe fortalecer la responsabilidad del Estado como el único oferente de protección deseable, y evitar el desarrollo de medidas de atención selectivas. Por el contrario, debe pugnar por respuestas institucionales que amparen a todas las víctimas.

Desde la sociedad civil organizada hay que promover un trabajo cualitativo de largo plazo para acumular conocimiento empírico sobre las formas, métodos y dinámicas de la extorsión. Solo así será posible diseñar estrategias de intervención hechas a medida para cada localidad.

Lo urgente es incrementar el costo político de las autoridades locales y nacionales por no enfrentar cabalmente el desafío de la extorsión. Esto implica optar por la protesta social y la desobediencia civil, si es necesario, hasta lograr un cambio en la política de seguridad.

Candidato asesinado en Ecuador: “Tiene que ver la infiltración del crimen organizado” [Entrevista a Canal 24 Horas de TVN de Chile]

El asesinato político que tiene en «shock» al Ecuador [Entrevista- Radio Cooperativa de Chile]

El crimen del candidato presidencial Fernando Villavicencio ha conmocionado a Latinoamérica. ¿Qué está pasando en Ecuador? ¿Qué hay detrás de este asesinato? En este episodio, Paula Molina conversa con Luis Córdova Alarcón, investigador del programa “Orden, Conflicto y Violencia” de la Universidad Central del Ecuador.

El crimen de Fernando Villavicencio: Ecuador merece el derecho a la sospecha

Luis Córdova-Alarcón fue invitado por diario EL PAÍS para escribir un breve análisis sobre el asesinato del candidato presidencial Fernando Villavicencio.

AQUÍ puedes leerlo.

La lógica del asesinato político a Villavicencio

Luis Córdova-Alarcón

Comentario. Semáforo en Rojo No. 35. Agosto 10, 2023.

Fernando Villavicencio fue víctima de un asesinato político; no cabe duda. Pero sospecho que su muerte es fruto una conspiración mayor y no solo el cumplimiento de una sórdida amenaza. Muchos buscarán individualizar la responsabilidad de sus perpetradores, pero temo que su muerte es el resultado de algo más siniestro. En este sentido, el asesinato de Villavicencio se parece más al de Luis Donaldo Colosio (México, 1994), que al de Luis Carlos Galán (Colombia, 1989).

Aquí propongo un análisis contextual para interpretar el asesinato político al candidato presidencial Fernando Villavicencio.

La activación del asesinato político es parte de la secuencia macabra que vive el país desde enero del 2018, cuando estalló el primer coche bomba en el cuartel policial de San Lorenzo, provincia de Esmeraldas. Desde entonces, la espiral ascendente de la violencia criminal no cesa: el año anterior, Ecuador alcanzó la mayor tasa de homicidios en su historia: 26,6. Y este año podría llegar a 40.

El propósito de todo asesinato político es «promover» o «prevenir» políticas específicas, valores, prácticas o normas relativas a la forma de vida de una colectividad. Con la muerte de Villavicencio se logran objetivos en ambas direcciones.

Por un lado, las redes de crimen organizado que han infiltrado el aparato estatal previenen que Villavicencio siga siendo el denunciante más recalcitrante de los vínculos político-criminales. Sus denuncias documentadas y presentadas ante la Fiscalía General del Estado apuntan a sectores de alta sensibilidad económica como la industria petrolera, el sector energético, la minería y el narcotráfico. También previenen que llegue a la Presidencia de la República y ponga en práctica su promesa de campaña: «acabar con las mafias».

Pero la muerte de Villavicencio también debe ser interpretada en la otra dirección. Su asesinato promueve la estrategia militarista de «guerra contra las drogas» que implementó el gobierno de Guillermo Lasso, con el auspicio de los Estados Unidos. Por tanto, las candidaturas que ofertan «mano dura» se fortalecen como nunca.

En una región como América Latina, fatigada por el fracaso de la «guerra contra las drogas» que ha dejado una estela de muerte y grandes fortunas a la sombra del poder político de turno, la sensatez dictaba cambiar de estrategia. Y algo de esto estaba ocurriendo en esta corta campaña electoral. El debate público no estaba anclado exclusivamente en la inseguridad y la violencia, sino en la política económica del nuevo gobierno. Pero los recientes asesinatos políticos tienen un peso gravitacional insuperable a favor de la agenda securitista.

Sospecho que el asesinato político del alcalde de Manta (Manabí), el 25 de julio, y de Fernando Villavicencio en Quito (Pichincha), el 9 de agosto, tiene un claro trasfondo político-electoral. Guayas, Pichincha y Manabí, son las provincias más pobladas de Ecuador y salvo Guayas, las otras dos no habían experimentado un episodio de visibilización de la violencia criminal tan agudo.

Las innumerables evidencias de infiltración criminal en las instituciones de seguridad del Estado explican por qué continúan las masacres en las cárceles, y sospecho que también explican por qué Fernando Villavicencio fue asesinado con tanta facilidad, a pesar de la custodia policial.

La candidatura presidencial que triunfe cabalgará una sociedad aterrorizada y confundida.

¿Es posible cambiar la situación carcelaria? [Ecuavisa]

Luis Córdova-Alarcón fue invitado a Contacto Directo, con Lenin Artieda, de Ecuavisa para dialogar sobre las alternativas frente a la crónica situación de violencia dentro y fuera de las cárceles.

Momentos que abonaron a la expansión del crimen organizado [Primicias]

Las acciones e inacciones de los gobiernos de turno, sumadas a determinados acontecimientos internacionales, abrieron el camino para el crecimiento de la espiral de violencia que vive el país. Luis Córdova-Alarcón contribuyó a este informe periodístico.

Puedes leerlo aquí